que no se puede cambiar por mucho que nos empeñemos,
con nosotros fue cruel, nos hizo cruzar nuestros caminos,
marco mi corazón a fuego, vagué por las calles,
cual espíritu errante, con la ilusión de encontrarte,
días, meses, años, calles vacías de tu rostro...
caras parecidas, parecían adivinarme a ti,
el deseo tan poderoso de descubrirte de nuevo,
me hacía ver donde no había nada mas que oscuridad,
sentimientos que se van apagando...
cuan esperanza que no se pierde, te encontré...
pasaron años, canas adornan ya nuestros cabellos,
arrugas marchitaron ya la juventud de nuestros rostros,
vástagos dejaremos que sigan nuestro linaje,
pero nuestro amor, ahora reencontrado,
no morirá, será cómo el agua de esa catarata,
que a pesar de miles de años...
seguirá llevando su cauce y marcando su camino



No hay comentarios:
Publicar un comentario