La felicidad es cómo caminar por el desierto y ver un oasis,
la mayoría de veces es sólo eso, una ilusión,
creada por nuestra imaginación, creemos estar llegando,
pero cuando alargas la mano sólo encuentras vacío,
vamos dejando nuestras huellas atrás,
sólo un rastro de lo que hemos avanzado en la vida,
pero es muy difícil,
poder tomar un sorbo de agua enmedio de esa inmensidad desértica,
creemos ver cosas que en realidad no existen
nos obsesionamos en pensar que podemos conseguirlo,
no, no podemos, el ser humano,
se ha creado así mismo para la destrucción,
para el rechazo ante el prójimo,
para mantener la distancia ante la persona que te ama,
si no le correspondes, la felicidad...
es una quimera inventada para mantenernos distraídos,
en sueños imposibles...
Un soldado, en una batalla, se encontraba en una trinchera, sus compañeros habían muerto,
los enemigos cercándole, sólo veía soledad y muerte a su alrededor, no sabía que hacer,
desilusión, angustia, miedo, esos eran sus nuevos compañeros de armas, veía que el final se
acercaba, no tenía esperanzas de sobrevivir, que podía esperar de aquel panorama espectral?
Por su frente corría un hilo de sudor frío cómo el acero de su cuchillo, no tenía esperanzas,
acercando el vil metal a su cuello, apretó hasta que éste penetró en la blanda carne, tiñendo
de rojo su ropa, los estertores del último suspiro se acercaron a sus labios, los ojos,
volviéndose blancos, contemplando la imagen de la mujer amada, guardada siempre en su
bolsillo, hasta el final, hasta el momento en que la imagen se perdió en la inmensidad, la
vida se fue de su cuerpo, a los pocos minutos, un batallón de su ejercito, apareció en la
trinchera, encontraron a todos muertos, nunca supieron explicar porque un soldado tenía el
cuello cortado...
Paradoja: a veces no debemos perder la esperanza y esperar un poco, puede que cuando
todo se vea perdido, haya un rayo de esperanza.

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