Cuenta la leyenda, que sentada junto al mar, se la ve,
dejando mecer su pelo dorado al viento frío de la noche.
Sintiendo las horas pasar, con la mirada fija en el horizonte,
ya perdió la cuenta de días, meses, años que partió,
le prometió volver, que le esperara, que no le olvidara,
ella sigue contemplando aquel punto, mas allá,
donde el cielo y el mar se unen en sólo un solo ser.
Quería creer en sus palabras, en sus promesas,
la tachaban de loca, de tener falsas esperanzas, de ilusa,
sentía en la brisa del aire, susurros, su voz la penetraba,
- mi amor, sigo aquí, no te he abandonado, confía en mi,
mira las estrellas, nuestro amor está ahí, no sufras.
Cantos de sirena, llegan a sus oídos, relatos de mas allá,
de allí donde nadie quiso volver, pero no sabe de él,
porque perder la esperanza? Creer que no volverá?
A veces las gaviotas sobrevuelan su cabeza,
perdiendo el rumbo por el reflejo de su pelo antaño dorado,
sin perder la sonrisa, así día tras día,
esperando verle aparecer, ver una estela en el mar.
Pero cuando amanece, sabe que es un momento más,
que el tiempo pasa, pero no desfallece,
volviendo a recordar aquellos tiempos pasados,
aquellas caricias y besos, robados en un instante,
intentado pensar que escribieron en la piedra,
que no fueron palabras trazadas en el mar.
Intenta, pero no puede, no puede olvidar ya,
mira sus manos, antaño lisas y suaves,
cuando su amor, se las acariciaba, las besaba,
ahora sólo son pieles surcadas por grietas,
ojos, en los que se refleja, un mar cansado,
cansado de esperar, de escuchar los rumores de las olas.
Ella mira a su lado, pero no ve a nadie,
decidió entregar su vida, darlo todo por él,
no quiso abrir su mente y escuchar, solo esperar,
a su manera, intenta navegar, sin rumbo fijo,
pero allí sigue aún, mirando al mar,
mirando la oscuridad, mirando a la nada...
Ahora sabe que todo terminó, que no volverá,
aquel amor, el mar se lo llevó, ahora odia,
repudia aquel llano azul, maravilloso en otra época,
le pidió ir con él, pero no podía ser,
sería un viaje de ida y vuelta, pero...
en manos de un mal destino,
sólo hay un billete de ida, y ella, aquel amor,
sigue esperando, sentada junto en al mar,
verle, por fin, regresar...


2 comentarios:
" mira sus manos, antaño lisas y suaves,
cuando su amor, se las acariciaba, las besaba,
ahora sólo son pieles surcadas por grietas,
ojos, en los que se refleja, un mar cansado,
cansado de esperar, de escuchar los rumores de las olas..."
Ains que triste pero que bonito...
mientras se tiene esperanza se tiene vida.
Gracias por este precioso relato jindillo.
Tu lo has dicho Condesa, nunca hay que perder la esperanza, y siempre, hay alguien que estará ahí cuando se le necesite, cómo en estos años si has estado tu, la amistad y apoyo que siempre me has brindado, nunca lo olvidaré.
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